Pienso en ti, y en mi espíritu desbordado
que vuela a buscarte
Hasta allá, lejos, al paraíso que debe ser tu cuarto-
No pienses en la soledad, amigo,
Ni sola ni acompañada.
Yo no soy quien con poder para evitártela
Pero te dejo una poquita de esta alegría
Que tú me has dado llevándome de la mano
Para colmar tus deseos en las noches de luna.
Me vuelvo una línea diminuta, brillante,
Indestructible y viajo hasta ti
Me acurruco en tu pecho
Y respiro por la sangre
de tu corazón y de tus venas.
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